Ser discípulo misionero en el siglo XXI
Desafíos, implicaciones y provocaciones a partir del documento final del Sínodo
En el marco de las Jornadas Misioneras celebradas en Fátima, los días 20 y 21 de septiembre de 2025, Fátima Magalhães, stj, pronunció una reflexión sobre el tema: «
Formar un pueblo de discípulos misioneros». Transcribo algunos aspectos que señaló en su exposición:
Comunión, participación, misión
La parte final del documento del Sínodo destaca el llamado de la Iglesia a
formar discípulos misioneros que estén dispuestos a «salir» y anunciar el Evangelio. La expresión «
Yo también os envío» refuerza que todos los bautizados son enviados por Cristo a la misión, en comunión con la Iglesia. Pero, como nos dijo el Papa Francisco en el documento final del Sínodo, «
La Iglesia sinodal necesita ahora que la palabra compartida vaya acompañada de hechos. ¡Este es el Camino!».
Y esto es lo que me preocupa cada día. ¿Qué podemos hacer, cómo actuar, incluso sin hablar del sínodo, para que todos y todas pasemos de las palabras a los hechos y llevemos la alegría del Evangelio a todas las personas, especialmente a aquellas que se sienten alejadas y excluidas?
Es urgente transmitir el Mensaje en este mundo turbulento y vacío:
Dios te ama, está enamorado de ti y te necesita para su misión de Amor.
A lo largo de su exposición, Fátima fue presentando algunas implicaciones, desafíos y provocaciones a la asamblea que participaba en el encuentro. Terminó el tema refiriéndose a María como verdadera discípula misionera. Con Ella,«ir rápidamente» a las montañas de la vida, amando y sirviendo a los necesitados.
- Hacer de la vida un don, compartiendo la alegría de la presencia de Jesús en nuestra vida.
- Transformar la realidad mediante la práctica del bien y los valores de la justicia, la paz y el amor.
- Vivir y anunciar a todos, a todos, a todos la Salvación que solo Cristo ofrece.
Conceição Marques, stj