El 14 de marzo de 2025, a la edad de 93 años, sor Leonor Afonso Pelícano partió hacia la Casa de su Padre, en el hospital de Leiria. Sor Leonor forma parte de la comunidad de Fátima desde 2014. Nació en Alfaiates/Guarda. Ingresó en la Compañía de Santa Teresa de Jesús el 25 de abril de 1951, en el noviciado de Braga. En la larga vida que el Señor le regaló, Sor Leonor pasó por diferentes comunidades. Salamanca fue la primera comunidad que la recibió tras emitir sus primeros votos, en el noviciado, en Braga. Después de Salamanca pasó por Mora de Toledo y Ciudad de Rodrigo. Regresó a Portugal en agosto de 1986. En Portugal estuvo en las comunidades de Braga/Residencia de Niñas, Elvas/Casa de Oração, Alpalhão y finalmente Fátima.
Al hablar de Leonor Pelícano me vienen a la mente algunas citas bíblicas que reflejan un poco sobre su vida entre nosotros: “Serví al Señor con alegría” (Salmo 100,2); “El gozo del Señor es nuestra fortaleza” (Nehemías, 8, 10). Leonor era una persona algo jocosa y de buen carácter. Los obstáculos que en ocasiones atravesaron su vida se convirtieron en un trampolín para alcanzar sus objetivos. En los diálogos que establecía con sus oyentes siempre aparecía espontáneamente una frase proverbial que desarmaba a todos. También somos conscientes de que Leonor no se movía sobre un terreno cubierto de rosas. Enfrentó dificultades en las tareas que le fueron encomendadas. Sin embargo, fue claramente visible para todos nosotros que todo lo que él logró tenía la marca de generosidad y alegría. En los últimos años, su fragilidad nunca le impidió mostrar cómo fue su vida a lo largo de 93 años. Fue un placer para nosotros pasar por su habitación para visitarla.
La rectitud con la que llevó a cabo sus acciones fue un espejo de lo que sucedía en su interior, en su relación con Dios, con María, con Henrique de Ossó. Amaba apasionadamente a la Compañía.
Tenía un cariño muy especial por su familia. Siguió con satisfacción y preocupación los éxitos y dificultades que le fueron llegando por diferentes caminos. Leonor tuvo el poder de armonizar su manera gentil con su manera un poco más enérgica.
Damos gracias al Señor por su vida. Descanse en paz, querida hermana Leonor.

