Hna. Cinta Pla. 27 de febrero de 2020 (Jesús-Tortosa)

La ciudad de Tortosa vio nacer a Mª Cinta un 21 de abril de 1929. Era la mayor de dos hermanos. Mª Cinta entró en la Compañía el 14 de julio de 1950. Hizo sus primeros votos el 15 de octubre de 1953 y los votos perpetuos cinco años más tarde, el 15 de enero de 1958. Estuvo destinada en las comunidades del Noviciado de Tortosa, Tarragona, Valencia, Tortosa-colegio y Jesús-Tortosa, Residencia de hermanas el 8 de julio de 2015.

Mª Cinta fue una persona sacrificada y servicial, siempre a punto de hacer un favor a quien se lo pidiera. Sus connovicias cuentan que la Madre Maestra las riñó porque le pedían muchos arreglos de ropa a Mª Cinta, y esta se veía obligada a trasnochar para llegar a todo.

Fue una excelente costurera. En Tarragona estudió Corte y confección, aprobando los cursos con unas calificaciones magníficas.  Estos estudios, y sus cualidades innatas, ayudaron a que en todos los lugares donde vivió pudiera hacer grandes servicios en el terreno de la costura. En el colegio de Tortosa, su última comunidad antes de pasar a vivir en la Residencia de Jesús, la dirección del colegio le pidió que hiciera las batas y bolsas para los niños de la guardería. Y… ¡las hizo maravillosamente bien!

Otro de los servicios que también prestó en las comunidades en las que estuvo destinada fue el del cuidado de las hermanas enfermas. Siempre tenía alguna hermana “encomendada” a la que atendía con solicitud y cariño. Conocía muchos remedios caseros con los que curar algunas dolencias de las hermanas. Tenía gran confianza en el alcohol de romero, que ella misma fabricaba y que realmente acostumbraba a ser muy efectivo.

Si algo caracterizó la espiritualidad de Mª Cinta fue su amor ardiente e incondicional a la Virgen de la Cinta, patrona de la ciudad de Tortosa. Hasta el último día de su vida todas sus oraciones iban dirigidas a la Madre y en cuanto se daba la oportunidad, entonaba el himno en honor de la Señora haciendo un solo para cantar todas las estrofas, que en la comunidad era la única que las sabía. No dejaba de preguntar siempre a las hermanas por sus familiares, a los que encomendaba a la Virgen en sus oraciones.

María, que como dice el himno de la Virgen de la Cinta, fue para nuestra hermana “su Reina, su Madre, su Tesoro”, habrá salido a recibirla al llegar al cielo para acompañarla al lado de su Hijo Jesús, como Mª Cinta le pedía siempre mientras vivió en la tierra.

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