Los días 7 y 8 de febrero, nos reunimos en Ávila 36 hermanas del ámbito escolar-FET.
El propósito que orientó la reflexión de estos días fue: “Buscar juntas cómo situarnos en la escuela teresiana en este momento concreto, desde nuestra realidad como hermanas y como Provincia y discernir posibles escenarios para los próximos años: qué presencias cuidar, qué apoyo dar a la FET y otros criterios a considerar.
Y las actitudes que se nos invitaba a cultivar: mente abierta, corazón abierto y voluntad abierta.
Partiendo de la reflexión previa que se había hecho en las Comunidades y distribuidas en grupos, fuimos dialogando sobre los desafíos, resistencias e invitaciones que encontrábamos para la escuela hoy.
A continuación, una “foto de familia” para situarnos en la realidad: quiénes somos, dónde estamos y qué hacemos. Mucha fuerza viva que, aunque sintamos está disminuida, todavía tiene fuerza y significatividad.
Después de esta primera toma de contacto, pasamos a reflexionar personalmente y en grupo sobre aquello que creemos que debemos “dejar ir” (actitudes, mentalidades, modos…) porque no están construyendo el hoy que la escuela necesita, y también, qué debemos “dejar venir” para que nuestras escuelas sigan siendo evangelizadoras y tengan siempre en el centro a la persona.
Con toda esta reflexión, llegó el momento de, personalmente, dejarnos tocar el corazón y preguntarnos cada una qué movimientos sentimos que tenemos que hacer en nuestro modo de estar en la escuela. El diálogo posterior en grupo fue muy rico y nos llevamos el compromiso de cuidarnos unas a otras en eso que sentimos cada una como llamada.
Terminamos nuestro encuentro procurando discernir posibles escenarios de futuro y ofreciéndonos unas a otras, criterios de discernimiento que nos puedan ayudar en las futuras decisiones que haya que tomar.
En resumen, un fin de semana de mucha reflexión y diálogo, pero también de encuentro, reconocimiento y valoración del trabajo que se realiza y, por supuesto, de lo que nuestro ser de teresianas aporta a la escuela en las distintas realidades en las que nos encontramos.
Queda camino por recorrer y diálogos inacabados, pero nos fuimos con mucho agradecimiento por la vida entregada y con el convencimiento de que nos tenemos que cuidar unas a otras y, sobre todo, cuidar la misión que se nos ha encomendado.
TODO POR JESÚS, CON ÉL Y PARA ÉL.
Ana Elguero, stj







