Asamblea provincial en Ávila

El viernes 29 de noviembre la entrada de la casa de ejercicios de Ávila era un hervidero de gente. Muchas hermanas, cerca de 90, íbamos llegando, abrazándonos y saludándonos desde distintos puntos de toda España y Portugal. ¡Cuánto tiempo sin ver a algunas Hermanas y qué bonito y alegre el reencuentro! Siempre decimos que ese es el principal fruto de los encuentros y asambleas, renovar el cariño y el abrazo entre nosotras, poder conversar y compartir cómo nos va yendo el camino que hacemos en muy distintos lugares y misiones.

Otro fruto fue sin duda, la creatividad y originalidad de los talleres que prepararon algunos equipos de hermanas: espiritualidad, ciudadanía global, interculturalidad, sinodalidad y pastoral juvenil vocacional. Entre imágenes, grafitis en un muro, películas, textos y ladrillos para construir juntas nuestro sueño, nos ayudaron a seguir profundizando en las metas capitulares. Gracias a cada una de las que puso su esfuerzo para conseguirlo.

Entramos en contacto con el resultado final de ese proceso de planificación estratégica discernida por muchos y muchas hermanas y laicos en la provincia, que veníamos realizando desde el mes de marzo. Objetivos, acciones, palabras y líneas comunes, pero el primer fruto ya patente que agradecimos tod@s, es el mismo proceso sinodal que hemos sido capaces de vivir juntos, con la participación de mucha parte de la familia teresiana. Al mirar aquella asamblea que ha sido capaz de realizar el proceso, un sentimiento de satisfacción y un mensaje me resonaban dentro ¡Sí se puede ¡.

El domingo la reflexión sobre el discernimiento nos ayudó a concretar, a renovar las actitudes y el método necesario para el discernimiento sin olvidar la escucha del espíritu y el talante necesario para irlo realizando en la vida cotidiana.

Un encuentro de muchos frutos de fraternidad, de cercanía y de celebrar juntos el inicio de esa planificación que juntos hemos ido construyendo para ser buena noticia del Evangelio al estilo de Teresa y Enrique aquí y ahora. (Fátima Gil stj)