La hermana Aurora partió al encuentro del Señor – a la edad de 95 años – la tarde del 22 de abril de 2025, en plena semana de Pascua. Nació en Padim da Graça – Braga el 11 de octubre de 1929. A los 28 años ingresó en la Compañía de Santa Teresa de Jesús, en el noviciado de Braga.
Durante los largos años de su vida consagrada permaneció siempre en Braga, sirviendo al Señor y a los hermanos en el Colegio Teresiano de Braga.
El paso de la hermana Aurora por la vida de las hermanas y de las personas que convivieron con ella no fue en vano. Dejó a todos un legado de sencillez, cercanía, disponibilidad, entrega en el silencio y alegría discreta. El silencio, como dice Santa Teresa, es “la casa de las grandes almas”. La vida de Sor Aurora transcurrió en el silencio de quien vive en actitud alerta. Siempre que había una situación difícil, la hermana Aurora estaba allí para ofrecer su ayuda.
Después de tantos años de vida religiosa vividos en fidelidad a la llamada del Señor, en estos últimos tiempos los ha vivido con algunas fragilidades propias de su edad, pero siempre con una sonrisa en los labios y un trato amable, propio de una persona serena y alegre como la hemos conocido siempre.
Su devoción a Nuestra Señora era grande. Durante los últimos años de su vida, ya en una situación de gran dependencia, la vimos siempre con el rosario en la mano, rezando por la Iglesia y por los problemas del mundo.
Damos gracias al Señor por su larga vida y por haber sido llamada por su nombre y haber respondido con generosidad y libre entrega, sirviendo al Señor en la Compañía de Santa Teresa de Jesús. Es con gran cariño y gratitud que agradecemos a la hermana Aurora por su vida tan sencilla como amorosa.
Su entierro tuvo lugar el 24 de abril de 2025. En la Eucaristía, ofrecemos al Padre, por Cristo, a nuestra querida Sor Aurora. Que el Señor sea vuestra recompensa y Vida con Dios que os acoge en su Amor.

