Acompañar para proteger: una mirada teresiana sobre la nueva normativa europea de tutela de menores no acompañados

En mayo de 2025, la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea publicó un documento sobre el Pacto Europeo de Migración y Asilo que refuerza la protección de niños, niñas y adolescentes no acompañados. Este nuevo marco
normativo, que los Estados miembros deberán aplicar antes de mediados de 2026, introduce estándares más exigentes en materia de tutela y acompañamiento, con el propósito de garantizar que toda persona menor de edad que llegue sola a Europa cuente con una figura adulta de referencia desde el primer momento.

El Pacto establece que la designación de un tutor o tutora debe realizarse en un plazo máximo de quince días desde la solicitud de protección e incorpora la figura del “tutor o tutora temporal”: una persona formada que ofrece apoyo inicial hasta que se nombre a la figura definitiva. Esta medida busca evitar los periodos de desamparo que tantas veces viven las personas menores recién llegadas. El rol del tutor o tutora no se limita a la representación legal, sino que implica salvaguardar el bienestar integral de cada joven, garantizar su acceso a la información, fomentar su participación en las decisiones que le
afectan y asegurar una presencia educativa constante y empática.

Esta concepción de la tutela como acompañamiento humano y educativo conecta profundamente con la misión de la Fundació Llar Enric d’Ossó, que, inspirada en el legado de San Enrique de Ossó, acompaña a jóvenes en situación de vulnerabilidad - especialmente a quienes provienen del sistema de protección y a personas migrantes - en su proceso de emancipación y construcción de una vida autónoma. La acción educativa de la fundación parte de la convicción de que toda persona posee una dignidad inalienable y un potencial transformador que deben ser reconocidos y cultivados.

El espíritu teresiano que anima la institución invita a mirar cada proceso de acompañamiento como un encuentro que humaniza y libera. Acompañar no es solo ofrecer recursos, sino caminar junto a quien busca reconstruir su proyecto vital,
fortaleciendo su autoestima, su sentido de pertenencia y su capacidad de participar activamente en la sociedad. En este sentido, la nueva normativa europea puede entenderse como un paso hacia una Europa más humana, donde la protección de la infancia y la juventud se asuma desde una ética del cuidado, la responsabilidad
compartida y la solidaridad.

En sintonía con su compromiso con la justicia social y la educación integral, la Fundació Llar Enric d’Ossó ve en esta reforma una oportunidad para fortalecer redes, impulsar la colaboración entre entidades y seguir promoviendo una cultura de acogida basada en la igualdad, la esperanza y la fraternidad. Así, la mirada educativa inspirada por San Enrique de Ossó sigue viva: una invitación permanente a acompañar, proteger y dignificar a cada persona joven, reconociendo en ella la posibilidad de transformar el mundo con su vida.

Catalina González Keuchen, stj