Con motivo del Jueves Santo, día del Amor Fraterno, las dos comunidades de Huelva se han reunido para celebrar juntas el Amor de Dios, hecho Compañía, hecho vida compartida.
Este año, además, la celebración ha estado marcada por una fecha especialmente significativa para toda la Compañía: el 2 de abril, en el que hemos conmemorado los 150 años de la fundación de la Compañía de Santa Teresa de Jesús. Un aniversario que nos invita a volver a las raíces, a hacer memoria agradecida y a renovar, con mirada esperanzada, nuestra vocación y misión en la Iglesia y en el mundo.
La coincidencia de esta conmemoración con el Jueves Santo ha dado a la jornada un sentido particularmente profundo. En el día en que recordamos el mandamiento nuevo del amor, el gesto del servicio y la entrega de Jesús en la Eucaristía, las hermanas han podido vivir un tiempo de encuentro, oración y comunión, fortaleciendo los lazos que las unen como familia religiosa.
Ha sido una jornada vivida con alegría y, sobre todo, con un profundo sentimiento de agradecimiento: por el don de la vocación, por la vida compartida en comunidad y por el legado de San Enrique, cuya fidelidad a Dios sigue siendo inspiración y guía para la Compañía.
Orar juntas, reconocerse en una misma llamada y celebrar la historia recibida ha sido, sin duda, un signo sencillo pero elocuente de ese Amor que sostiene y envía. Desde Huelva, las hermanas se unen así a toda la Compañía en esta acción de gracias por los 150 años de vida, renovando su deseo de seguir siendo presencia viva del Evangelio allí donde son enviadas.
Inmaculada Villarrubia, stj




