Una comunidad parroquial solidaria

En la Parroquia de S. José Obrero de Ávila, durante 15 días, del 5 al 18 de febrero se han llevado a cabo diferentes actividades de sensibilización y colaboración con Manos Unidas, en los diferentes grupos parroquiales de niños y adultos que existen.

Desde la catequesis, por ejemplo, hemos visto cómo el cambio climático no nos afecta a todos por igual, sino que los que ya son pobres se llevan la peor parte. Eso nos ha hecho valorar el agua corriente y potable que tenemos; el poder ir a la escuela en lugar de trabajar; el tener algo que comer varias veces al día… Entonces hemos querido formar el árbol de la solidaridad entre los 240 niños de comunión. Cada uno ha recortado unas hojas de la solidaridad para formar ese árbol y ha traído un donativo para colaborar con el proyecto de Fe y Alegría en Haití, de prevención y apoyo a niños víctimas de abuso o maltrato que se ha asignado este año a la parroquia.

El domingo 11 de febrero, la misionera africana Marie Claire, nos contó cómo nuestras ayudas llegan a esos proyectos y se transforman en una clínica, por ejemplo, que hace que el índice de mortandad disminuya en su pueblo. Y eso nos conciencia en la colaboración porque da frutos, el dinero no se pierde…

Y, como colofón de todos estos días de sensibilización y de colaboración, el domingo 18 tuvo lugar la gran feria solidaria con la colaboración generosa de todos los grupos parroquiales, y otros voluntarios, a los que se nos asignó un producto que traer: dulce, salado… Y todo esto se transformó, en los salones parroquiales, en una gran bar donde tomar algo, encontrarse, compartir… ¡Qué gozada ver a los niños con sus familias por allí! Y allí estuvimos también varias hermanas de las dos comunidades de Ávila, compartiendo y disfrutando de la alegría de una comunidad parroquial tan viva y solidaria.

Al día siguiente recibíamos este mensaje de José Carlos, nuestro párroco: “Gracias a todos por hacer posible el día tan bonito que tuvimos ayer, con la celebración de la feria solidaria. Gracias por tantas cosas que trajisteis, gracias por participar. Somos una parroquia unida y participativa. Es un orgullo para todos. Gracias por mantener la sensibilidad ante los más pobres y necesitados.”

 

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