«Respaldar»

Lo mismo habla esta palabra de apoyo y garantía, que de esa parte de un asiento en que descansa la espalda. Pero de una u otra manera, parece que el apoyar la espalda, el tenerla segura, el guardarnos las espaldas, nos descansa.

Esa sería la imagen que Teresa de Jesús intuyó tan importante y nos dejó, al decirnos aquello de es menester hacerse espaldas unos a otros los que le sirven para ir adelante”[1]. Y esto nos decimos también los que queremos mirar juntos lo que la sociedad actual, ya más gaseosa que líquida, cambiante y llena de incertidumbre y provisionalidad, nos ofrece como contexto y demanda, para poner en diálogo el carisma recibido con esta realidad…

Hemos finalizado esa fase de aportación comunitaria y de equipos de ámbitos y pastoral juvenil, del proceso de discernimiento en nuestra provincia. Ahora, después de elaborar un informe provincial que nos está ayudando a conocer mejor nuestra realidad actual, y de reconocer y agradecer como don de Dios, que el carisma teresiano de Enrique de Ossó haya llegado a muchas personas con quienes lo compartimos, nos hacemos conscientes de que la misión recibida de conocer y amar a Jesús, y hacerlo conocer y amar, nos pide a todos ampliar nuestros horizontes cada vez más, y agradecer el don de la Familia Teresiana, para comprometernos juntos en la dignificación y transformación de nuestro mundo. Nos compromete a hacernos espaldas: es menester buscar compañía… procuren amistad y trato con otras personas que traten de lo mismo. Es cosa importantísima, aunque no sea sino ayudarse unos a otros con sus oraciones[2].

Para acoger este informe, podemos situarnos de muchas maneras…. A veces nos ponemos “gafas” para mirar la realidad, que pueden distorsionar la manera de verla. Necesitamos acercarnos con mirada limpia y profunda, recordando la canción: “acoger, abrazar, asumir, integrar y mirar con amor nuestra realidad.” Nos ayudará leerlo con sentido de familia y mirada global, más allá de mi realidad local, para acoger la amplitud y diversidad provincial, que sin duda nos enriquecerá. Con el corazón abierto, comprensivo, sin defensas, atento a la escucha interior, podremos seguir como termina la canción: “contemplar, bendecir, comulgar y besar con amor nuestra realidad”. Y dejar hacer al Señor su obra también.

Tendremos en las manos un cierto “mapa” del presente y unos focos para discernir en el futuro próximo, que habrá que concretar. Un mapa conceptual, dice Francesc Torralba[3], un diagnóstico que se parece a un sistema de orientación, a una brújula mental. Ningún mapa teórico, contiene la totalidad de lo real, la complejidad inherente al mundo de la vida… Y, sin embargo, necesitamos mapas, cartografías culturales, planos para orientarnos, para saber dónde estamos, a dónde vamos, qué es lo que está pasando, porque sólo si se conoce mínimamente el escenario, se puede determinar uno a sí mismo y comprender su lugar en el mundo y su rol en la sociedad. En tales circunstancias, es clave enfrentarse al presente con audacia y ductilidad… con confianza en uno mismo y tolerancia a la frustración.

Y en esta situación necesitamos, dice también Teresa de Jesús[4], no volver las espaldas e irnos tristes, como el joven rico del Evangelio, cuando nos dice Jesús lo que hemos de hacer… ¿Qué queréis que haga Su Majestad, que ha de dar el premio conforme al amor que le tenemos? Y este amor no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras; y no penséis que ha menester nuestras obras, sino la determinación de nuestra voluntad. “Respaldar” significa también arrimarse al respaldo del asiento para descansar. Eso nos hace fuertes en el camino en este horizonte de futuro, arrimarnos y descansar en quienes pueden darnos algún alivio… las personas que hallo de estos deseos; digo deseos con obras. Y sobre todo, arrimarnos y descansar en ese ponerse debajo del amparo del Señor y fiar de Su Majestad”.[5]

Hna. Isabel del Valle, stj


[1] Teresa de Jesús. Vida 7, 22

[2] Vida 7,20

[3] Ética global con Francesc Torralba. La incertidumbre del futuro. Revista Humanizar nº 168, enero-febrero de 2020.

[4] 3Moradas 1, 7

[5] Conceptos del amor de Dios, 5,3

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