«Live as you dream»

De todo se puede encontrar en una revista de un avión para hacer más entretenido el viaje… y para sacar beneficios también. El interés de quien busca vender se hace ingenio y creatividad, y ese “live as you dream” que vi grabado en una pulsera lista para para regalar, y “free” de impuestos, es toda una prueba de ese marketing rodeado de estrategias, estudios y promesas.

Y no sé si hoy sigue “vendiendo” ese lema para que algún viajero vea oportunidad en ese “vive como sueñas”, crea en ello y compre esa oferta de sueño. Pero me hizo recordar otros sueños de vida que hemos recibido en herencia y agradezco.

Dice Carmen Melchor en Volver a las Fuentes: “La madrugada del 2 de abril D. Enrique tuvo un sueño de largo alcance. Un proyecto educativo utópico le obligó a levantarse y escribir: Fin, regeneración del mundo … por la educación de la mujer según el espíritu de Santa Teresa de Jesús[1]. Y el 23 de junio se empezaba a hacer realidad aquella idea y nacía la Compañía de Santa Teresa de Jesús”. Y enfocó nuestra vida según la soñó… live as you dream.

¡Con cuánto cariño y esmero, con cuánta dedicación formó y acompañó San Enrique ese sueño, esa “obra de su corazón”! En octubre de 1876, año de la fundación, le expresaba, contento, a su amigo Félix Sardá: “La Compañía de la Santa de mi corazón sigue con excelente espíritu. Parece que el Señor Jesús acepta la obra”. Esa atención al espíritu fue camino y señal de discernimiento con el que acompañó de cerca cada paso, atento a cada latido de la naciente Compañía.

Otra señal de vida en la que insistía: “cuidado no reciban en vano la gracia de Dios, pues pasaría a otros que darían más fruto”[2]. “Dad hoy conmigo, y todos los días de vuestra vida, gracias muy rendidas a Jesús y su Teresa por tan singularísima merced, y no ceséis de corresponder con fidelidad a las que cada día os van dispensando, para haceros dignas de otras mayores”[3].

Un sueño encarnado en la vida, una vida según el sueño… “live as you dream” sin marketing ni pulsera, pero con el latido vivo, sano, en el corazón del sueño: Cuidad cada día la gracia recibida, agradecedla, corresponded.

Supe de una comunidad que quiso soñar y hacer realidad su sueño con renovada pasión y fuerzas. Empezaron a imaginar cómo lograr ese objetivo, y se involucraron todas en ese proceso. Se preguntaron cómo ser capaces de contribuir a la vida de ese sueño, y a qué estaban dispuestas a renunciar cada una si así lo exigía el bien común, el bien mayor, el bien de ese sueño… -para realizar sueños se debe estar preparada para hacer algunos sacrificios por causa de una pasión y una causa mayor… es parte del sueño-. Ellas encontraron semillas para vivir cambios concretos y raíces profundas de identidad y carisma como fuerza viva de crecimiento. Hoy tienen una capacidad aún mayor de soñar. Hoy están más vivas y con más horizonte de futuro.

Cuando Enrique de Ossó nos soñó, cuando escribía lo que quería que viviésemos, nos dejó escrito antes del artículo 1 de las constituciones: “Nosotros nos dedicaremos a la oración y al ministerio de la Palabra” (Hch 6,4). Y debajo: “Ésta es la vida eterna, que te conozcan a ti y a quien enviaste, Jesucristo” (Jesús de Teresa)[4]. En otras palabras: teresianas educadoras, apóstoles para regenerar el mundo dando a conocer y amar a Jesús.

Hemos celebrado 143 años de la fundación de la Compañía y san Enrique nos dice hoy como le decía a su amigo[5]: “Estaremos en mi Compañía”. Estamos seguras. Lo celebramos. Es promesa y sueño de hoy. Teresa de Jesús, que nos ayuda a discernir, nos susurra al oído: “mas habéis de entender que va mucho de estar a estar”.[6] Es cuestión de “vivir la fidelidad al carisma y al patrimonio espiritual de la Compañía”. [7]

Isabel del Valle, stj


[1] EEO II, 404

[2] Carta 40 a Sardá, sept 1876                                                                         

[3] EEO II p. 10

[4] Jn 17,3

[5] Carta 68 a Sardá

[6] I Moradas 1,5

[7] Constituciones art. 8

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