Comunidad Madrid – Santa María del Parral

Hace ya cinco años que la comunidad de Carabanchel Alto, en Madrid, se desplazó a Aravaca, escuchando y acogiendo una propuesta de Cáritas Madrid, para ser presencia en el proyecto residencial “Santa María del Parral”. Dejamos aquel barrio, vecinos, la comunidad parroquial… y llegamos aquí con la misión de ser “comunidad de vida” en el Centro para familias monoparentales que tiene Caritas dentro de su programa de viviendas de intervención social en Madrid. El Parral, en concreto, acoge entre 25 y 30 familias monoparentales, de diferentes nacionalidades, normalmente formadas por la madre y sus hijos, que pueden residir hasta un máximo de dos años, recibiendo la intervención del equipo técnico formado por cinco trabajadores del ámbito social. La intervención del equipo técnico la complementamos la comunidad, que desde nuestra condición de vecinas acogemos, escuchamos, ayudamos a estas mujeres y sus hijos en sus procesos personales y educativos, de una manera muy sencilla.

Actualmente la comunidad está formada por Petra García, Mª Antonia Gómez, Cristina Elgorriaga, Maite Campo y Ana Fuentes. ¿Qué hacemos en concreto? Vivir, ser vecinas, escuchar, ayudar en las necesidades cotidianas, apoyar el proceso escolar de los niños, participar de las actividades y talleres, según nuestra disponibilidad, y responder del proyecto en ausencia del equipo técnico; … y recibir mucho, sobre todo, la certeza de que somos bendecidas por el Señor de la Vida, y que lo que hemos recibido gratis es para darlo gratis desde la cotidianeidad y el servicio. Nos situamos como unas vecinas más a las que pueden acudir en sus necesidades, con las que comparten el cuidado de la casa, los acontecimientos importantes… Nuestra misión es procurar que durante el tiempo que vivimos juntas, sientan el cariño y la cercanía, para servir y acompañar la vida de estas familias.

Para nosotras, para la Provincia, el Parral es un regalo que nos ofrece la oportunidad de estar más cerca de los que menos tienen, y de compartir la gran riqueza que sí poseen: sueños y esperanzas.

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