Comunidad de Madrid – Carabanchel Alto

Hablar de nuestra comunidad es casi como hablar de un brote que empieza a nacer. Aún no hace un mes que vivimos juntas, pero quizá por eso, podemos presentarnos con la ilusión de quién empieza un nuevo camino.

Somos cuatro hermanas: Isabel Robles, María Amador, Patricia Aguiar y Gema Meroño. Vivimos al sur de Madrid; nuestro barrio es un barrio popular, y nuestra casa está muy cerca de la casa provincial y residencia de nuestras hermanas de la Calle Federico Grases.

Quizá porque aún no tenemos historia, podemos hablar de cómo vemos nuestro futuro a partir de lo que hemos compartido entre nosotras. ¿Nuestro deseo? Ayudarnos como hermanas a seguir a Jesús, y a ser presencia suya. Nos creemos convocadas y por ello, unidas en las distintas tareas que realizamos.

Isabel forma parte del Equipo de Gobierno Provincial, y es la delegada en la provincia de acompañar a las comunidades de residencias y enfermerías. De alguna manera, nuestras hermanas mayores “viven con nosotras en casa”.

Patricia forma parte del Equipo de Titularidad de la FET y es la directora del área de Pedagogía de la misma, así que, “sentimos a muchos profesores, niños y niñas” llegando a nuestra comunidad.

María colabora en la comunidad de la casa provincial con horas de portería, y va al colegio Jesús Maestro para apoyar en alguna tarea encomendada, así que nos recuerda, “lo grande de las tareas cotidianas y de querer estar disponible allí donde haga falta”.

Gema también forma parte del Equipo Provincial como secretaria, procurando echar una mano en lo que se deriva de este servicio; la secretaría nos recuerda lo bueno de poder facilitar lo que hay que hacer, y nos acerca a un modo de “conectarnos” con las hermanas y comunidades.

Así que, aunque somos pocas, llegan a nuestra casa, por el corazón de cada una, un sinfín de personas que poco a poco irán formando parte de la vida de todas y de nuestra oración.

Tenemos como reto construir comunidad y hacerlo cada día, estemos o no físicamente juntas, porque los viajes se amontonan y probablemente harán más difíciles los encuentros, pero queremos aprender a cuidar y cuidarnos en la presencia y en la distancia, viviendo la misión que se nos ha confiado en las distintas tareas, y en el intento de ser y formar comunidad.

Dentro de un tiempo, os contaremos cómo va “nuestro brote” de vida…  TODO POR JESÚS.

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