“Buscad vuestra paz sólo en Dios” (Enrique de OSSÓ)

Bendito seas, Padre Enrique, por este consejo tuyo:
“Busca tu paz sólo en Dios”
En este mundo incierto, lleno de inseguridades y miedos,
Deambulo buscando un oasis seguro para descansar,
Cálmate y escóndete de las noticias que anuncian otro conflicto más, otro desorden global, otra guerra más, con tantas, tantas muertes…
Y en el silencio, en lo más profundo de mí, escucho tu voz:
“Busca tu paz sólo en Dios”
Lejos de Ti, Señor, el perdón, la misericordia, la compasión, el sereno intercambio de ideas, el diálogo, la justicia y el Amor son imposibles.
Lejos de Ti, Dios/Amor, la PAZ es imposible.
Por eso, me hace bien escucharte:
“Busca tu paz sólo en Dios”
Y me enseñas el camino para encontrar esa Paz que busco: LA ORACIÓN
Y me recomiendas:
“Dadme un cuarto de hora de oración diaria y os daré la paz”
Si yo, tú, nos detenemos, cada día,
buscar lo esencial, saciar nuestra sed de paz infinita
y nuestro deseo de amor sin límites,
Descubriremos el secreto y escucharemos tu voz:
“El agua de la oración da las buenas obras, del servicio del amor y de la paz…”
Descubres en María, la reina de la Paz, la “puerta abierta” de la armonía,
El camino de la Paz no se puede lograr sin esta Madre.
Y rezas:
“Sola y por caminos difíciles, Reina de los Mares, llegué a tus pies,
Encontré la PAZ perdida”
También con María se escucha la llamada del Señor
Y dices “SÍ” a Su proyecto para ti:
«Encontré mi vocación:
Siempre seré de Jesús,
su Ministro,
tu apóstol,
vuestro Misionero de Paz y de Amor».
En los escritos que nos dejaste
Sigues diciéndome hoy:
“Si eliges seguir a Cristo, tu vida comenzará a cambiar…
Jesús reinará en tu vida.
llenándote de profunda PAZ en tus relaciones con Él,
con tus hermanos y contigo mismo”.
Y el cielo encantador donde vives
con Jesús, María, Teresa y todos los santos,
nos invitas a ser constructores de PAZ,
Porque es urgente la misión de la Paz, el sueño de un mundo sin armas…
“Pónganse a trabajar que el tiempo apremia y las circunstancias llaman
Busca tu paz sólo en Dios”.
(María de Fátima Magalhães stj)

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